
La creadora no puede explicarse cómo es que hasta ahora no se había invitado a un artista mexicano a este espacio
Ciudad de México (29 marzo 2011).- Junto a la popular Puerta a las nubes (Cloud Gate), del escultor de origen indio Anish Kapoor, instalada en Millennium Park, en Chicago, se erigirán siete esculturas de Yvonne Domenge (Ciudad de México 1946), la primera mexicana y la primera mujer en exhibir en este espacio artístico.
El parque, de unas 10 hectáreas reúne obras de arte y arquitectura como el Pabellón de Conciertos Jay Pritzker, de Frank Gehry; la fuente Crown Fountain del español Jaume Plensa, y el Lurie Jardin, de Kathryn Gustafson, Piet Oudolf y Robert Israel.
La creadora no puede explicarse cómo es que hasta ahora no se había invitado a un artista mexicano a este espacio que se ha convertido en referencia de la obra pública. Ser la primera le causa orgullo y felicidad.
"Que sea la única mujer no creo que se deba a problemas de género, sino a que en algunos países, la escultura urbana y de metal se ha quedado en el departamento masculino, porque supone trabajo pesado y materiales duros.
"Naturalmente no estoy de acuerdo con esa idea, pero efectivamente, cuando lo pienso, me doy cuenta de que pocas realizan gran formato. La verdad es que si me gustaría convocar a mis colegas a que trabajen más en la escultura urbana", comenta.
Entusiasmada con la temática, Domenge intentó organizar una plática con escultoras mexicanas que intervinieran espacios urbanos pero se dio cuenta que sólo Ángela Gurría, quien se encuentra delicada de salud, y la fallecida Helen Escobedo, trabajaban sistemáticamente en ello.
"En cambio a mí no hay nada que me guste más que intervenir un espacio grande. Me encanta pensar en la posibilidad de que la gente que camine cerca de alguna pieza mía la vea, encuentre un mensaje y la haga vibrar. Quizá soy muy golosa o ambiciosa, pero si veo un espacio grande, me reta a intervenirlo", cuenta la artista quien desde hace más de 20 años realiza obras de gran formato.
Su obra, fuera de México, forma parte de las colecciones del Banco Mundial, Washington; Toyamura General Center, Abutagun Hokkaido, Japón; en las empresas PG & Energy Services Company y Novell Inc., San Francisco, California; Chevron Texaco, San Ramón California; así como la Casa de México en Francia ubicada en la Ciudad Universitaria de París.
En el país, su trabajo forma parte de los acervos de los museos de Arte Moderno, Universitario del Chopo, Universum, de Arte Moderno del Estado de México; del Centro Cultural Tijuana; de Arte Abstracto Manuel Felguérez, Zacatecas, y el de Arte e Historia de Guanajuato.
Las esculturas que formarán parte de Millenium Park, mismas que se quedarán en Estados Unidos para ser colocadas en diversas sedes (Domenge aún no sabe en cuáles), fueron elegidas por Lucas Cowan y Edward Uhlir, curador y director de Millenium, respectivamente, quienes vinieron a México a ver su trabajo.
La obra más grande que exhibirá, es un árbol de cinco metros de altura. Todas sus creaciones hacen referencia a la naturaleza, los árboles, las semillas, el cosmos, la armonía y el universo. Es, asegura, un homenaje ala existencia.
"Siempre he exaltado la vida. Me parece una maravilla vivir en un sistema global donde estamos interconectados. Mi obra quiere ser un punto de alegría en medio del marasmo. Me gusta la idea de contagiar mi admiración por la existencia.
"Ésta la traduzco en líneas muy sencillas, limpias, matemáticas, llenas de geometrías, muy ordenadas pero visualmente muy ligeras. Es fácil identificarte con las líneas suaves", describe.
Una característica común de todas, es que son piezas transitables, lo que permite a los transeúntes mirar el paisaje, desde una perspectiva distinta.
En coordinación con el curador, eligieron colores fuertes y contrastantes: Amarillo, azul añil, rojo, naranja y blanco.
"Es un paseo festivo de esculturas transitables que buscan ser parte del hábitat. Algo interesante es que el paisaje de Millennium Park es muy seco, están como a 10 grados y yo creo que van a contrastar muchísimo. Además, me interesa que la gente viva el espacio", puntualiza.
Las esculturas fueron realizadas en México en su taller y trasladadas a Chicago por tierra. Lo más complicado, asegura, fue el embalaje, ya que la pintura, brillantísima, a tal grado que le da un terminado de porcelana, puede rallarse fácilmente.
"Es una pintura para la intemperie que aguanta perfecto nieve, frió o calor, pero que puede lastimarse con cadenas o si la gente se sube a ellas", explica.
Para no dañar el terreno donde serán colocadas, diseñó un sistema de anclaje a base de presión, peso y engranaje que permitirá trasladarlas y colocarlas en cualquier otro sitio.
Tras la inauguración de esta muestra, el 7 de abril, Domenge se trasladará a Canadá donde su pieza Olas de mar, será subastada en la Bienal de Vancouver, que oferta piezas para espacios públicos.
